El color rara vez es una decisión superficial. Cuando elegimos un azul profundo para una cocina o un verde particular para un baño, estamos definiendo cómo se va a sentir ese espacio y qué papel juega dentro del recorrido completo de la casa.
En proyectos como Casa Alejandro, cada ambiente tiene una paleta propia, unida por una misma sensibilidad hacia el material y la textura. Esto le da a la vivienda una identidad más rica que si todos los espacios compartieran exactamente el mismo lenguaje.
Usado con criterio, el color también ayuda a organizar la experiencia de una casa: marca transiciones, resalta momentos de detalle y le da a cada habitación una razón propia para existir dentro del conjunto.