Cada proyecto sigue un recorrido similar, aunque el resultado final sea siempre distinto. Empezamos con una visita al lugar y un levantamiento cuidadoso de sus condiciones, la luz, el viento, las vistas y las restricciones normativas que existan.
Con esa información construimos un anteproyecto que discutimos directamente con quienes van a habitar el espacio. Es en esta etapa donde se ajustan proporciones, se prueban materiales y se define el carácter general de la obra, mucho antes de entrar en el detalle técnico.
Solo cuando esa base está sólida pasamos a la planimetría completa y, si el cliente lo requiere, a la dirección de obra en sitio. Acompañar la construcción de cerca es, para nosotros, la única forma de asegurar que lo construido sea fiel a lo diseñado.