Antes de trazar la primera línea, hay un momento en el que solo se escucha. El terreno tiene una orientación, una pendiente, una sombra que cambia con las horas, un árbol que ya estaba ahí antes que nosotros. Ese momento de escucha es, para Viora, el verdadero inicio de un proyecto.
Creemos que la arquitectura no se impone sobre un lugar, se descubre en él. Cada decisión de diseño, desde la orientación de una ventana hasta la altura de un muro, responde a algo que el sitio ya estaba diciendo. Diseñar así toma más tiempo al principio, pero produce espacios que se sienten inevitables, como si siempre hubieran pertenecido ahí.
Por eso, en cada proyecto que mostramos en este portafolio, el punto de partida nunca es una fórmula repetida. Es una conversación distinta con un lugar distinto, y ese es el acto de origen que le da nombre a nuestro estudio.